jueves, 9 de abril de 2020

Abril

Ahora tengo siete años,

desde acá veo el árbol de tilo

y la espalda de mi casa.

Hay un sol tremendo

y me dan ganas de hacer pis.

Mi abuela Cata vive,

Bronco vive,

el árbol de tilo vive,

todos viven,

se mueven y suenan.

La muerte está tan lejos

que la miopía me impide distinguirla.

Como un paraguas en el chino

Esto sucede todos los días,
amanezco paraguas marrón de plástico
con esqueleto de alambre ultra delgado.
Me cuelgan en la vereda
junto a otros que sufren lo mismo.
Mi vergüenza no se disimula,
menos cuando me abren 
y soy todo un triste marrón.


Pero hoy en la fiesta, 
me convidaste 
un poderoso porro de flores
envuelto en seda turquesa.
Me olvidé 
de mi origen de paraguas barato,
me extendí, 
sí,
pero esta vez
como un pavo real,
estallado de colores.

Entre las luces del living,
serpenteando,
siendo partícula que se traslada
a través del calor,
desde el botón del cuello de tu camisa,
a la nuca,
llegando hasta tu mollera.


Soy todas las formas
que usan su existencia
como excusa para rozarte,
con la sed y el éxtasis 
que debe haber sentido
el agua
la primera vez 
que tocó continente.


me ví siendo otro,
en el secreto,
en una palabra
que vos me dirás
cuando sea el momento.
Yo ya no espero colgado
a que me compren.
Te espero libre
detrás de este poema.

Abril

Ahora tengo siete años, desde acá veo el árbol de tilo y la espalda de mi casa. Hay un sol tremendo y me dan ganas de hacer pis. M...