Ahora tengo siete años,
desde acá veo el árbol de tilo
y la espalda de mi casa.
Hay un sol tremendo
y me dan ganas de hacer pis.
Mi abuela Cata vive,
Bronco vive,
el árbol de tilo vive,
todos viven,
se mueven y suenan.
La muerte está tan lejos
que la miopía me impide distinguirla.
No hay comentarios:
Publicar un comentario